Docentes II: Vínculos violentos


Escena 1: Colegio privado, ubicado en, Ciudad autonóma de Buenos Aires, Argentina. Primer Grado, niños de seis años a cargo de un docente. Uno de sus alumnos, estaba muy nervioso, angustiado, manifiesta “un berrinche”, para “calmarlo” el docente  - frente a otros alumnos, lo toma del brazo y le moja  la cara, “para que se calme”.

Frente a esta escena, los invitamos a ponernos la mano en el corazón y  preguntarnos:

Cuando nos sentimos fastidiados, tristes, enojados…. ¿Necesitamos que nos laven con agua fría la cara? ¿Necesitamos que nos levanten la voz, nos griten?

Desde nuestra propuesta, cuando nos pasa esto, sentimos que  lo que nos hace verdaderamente bien es un trato amoroso, un abrazo. Nos hace bien que  no nos griten, que nos hablen dulcemente y con  palabras que traduzcan, pongan palabras a  la emoción que estoy sintiendo y que necesito reconocer, integrar, hacer propia.

¿QUÉ de todo esto que necesitó ese niño le brindó este docente? ¿Qué aprendió? ¿Cómo puede modificar su “mala conducta escolar” cuando recibe un trato violento? Es realmente paradojal. Alicia Fernandez lo expresa muy bien en su libro “La inteligencia atrapada”, cuando una niña de 9 años dice: Yo no entiendo a los grandes,  gritando nos dicen que no gritemos…”

El docente es el adulto en quien el niño debiera confiar y  sentirse cuidado cuando está en el colegio, …lo que él hace, dice, expresa tiene un valor importantísimo para mi ser  niño…

No conocemos la historia de los docentes, que se violentan durante las clases. Sí  nos damos cuenta que no han aprendido a responder a las necesidades de los niño,  a  tolerar la angustia y ansiedad, intentando sólo acallarlos … esto es MALTRATO EMOCIONAL.

Todo lo que me genera este maltrato, queda en algún lugar de mi ser, acallado, vedado en la oscuridad . Y en algún momento va a irrumpir… Lo más probable es que aparezca esta VIOLENCIA,  con quienes YO me sienta en algún lugar, como este docente. Esta violencia puede reaparecer con quienes YO me sienta en un lugar de cierto poder, por ej maltratando a aquellos compañeros a quienes perciba como vulnerables, desafiando a la autoridad, revelándome para intentar comprobar si ALGUIEN me escucha. Eso aprendí, el más fuerte se impone. O puedo inhibirme, angustiarme, intentar pasar desapercibido para evitar estos maltratos.

Escena 2: Colegio Privado zona Recoleta -Niño de 9 años, que asiste a 4º grado. En el espacio terapéutico trabajamos el animarse a preguntar (solicitado por el colegio), el generar hábitos de mayor autonomía. Cuando el niño lo hace, la docente – contesta: “Eso ya lo deberías saber, es de 3º… ó Si hubiera prestado atención el Señor, ahora sabría la respuesta… ó  Cómo no entendiste, TODOS  tus compañeros ya terminaron…”

¿Qué es lo que esperamos de nuestros niños? Son niños, es ESPERABLE que logren prestar atención por períodos breves, que necesiten moverse, que necesiten expresarse. Son niños, son distintos, son  dispares, tienen habilidades y destrezas diferentes. Si la pregunta, está acallada… ¿cómo aprendo?

Todos nuestros hijos merecen conocer la diferencia entre un trato amoroso y el maltrato…pero si estoy acostumbrado a esta modalidad de vínculo, no lo voy a registrar como tal, estará NATURALIZADO .

Luego cuando en secundario, estos niños que crecieron con estas “enseñanzas”  suben el volumen de esta modalidad violenta, nos desesperamos diciendo: ¿Qué les pasa? …NADA les interesa, viven alcoholizados, fuman, no nos hablan, son irrespetuosos con sus docentes…Si sembramos violencia, no obtendremos amorosidad en las relaciones. Primer eslabón la familia – segundo la escuela.

Así funciona nuestra cadena vincular…adoptando  características que guardan una íntima relación con los ingredientes que han estado presentes: si hay respeto y aceptación, aparece naturalmente el respeto y la autoestima, si hay maltrato aparece naturalmente la inseguridad y la violencia…

Llama poderosamente la atención que frente a estas situaciones, muchos padres “no se enteren” , o si se enteran se preguntan…¿Qué se hace? ¿Qué se dice? ¿Cómo intervenir?

Frente a la violencia, nos sentimos paralizados, esto hay que saberlo, nos toca directamente “esa parte “en la que nos hemos sentido en alguna situación parecida, por eso es que  nos surgen muchas dudas y preguntas, nos sentimos inseguros….Pero cuando le echo luz a esto, reconozco la violencia y puedo intervenir, ELIJO INTERVENIR  O NO.

¿CÓMO? Nombrando, denunciando y en especial hablando y escuchando a mi hijo .

Este Newsletter va dedicados a todos estos padres que con mucho esfuerzo personal, intentan cortar con los abusos y maltratos hacia nuestros niños, alentándolos a decir, nombrar, contener y denunciar cuando estas situaciones tienen lugar. Nuestros hijos absorben nuestra pasividad frente a la violencia (negligencia)…pero también absorben nuestros intentos y compromisos por mejorar y recibir el trato y cuidado que se merecen.

Lic. Malena dle Franco

http://www.familiasactuales.org

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Una respuesta a Docentes II: Vínculos violentos

  1. shoe glue dijo:

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