Mandatos familiares: la fuerza de las creencias-

Somos muchos los que vivimos la vida esgrimiendo calificativos prestados acerca de nosotros mismos, con  el  más absoluto convencimiento de que SOMOS tal cual nos estamos describiendo:
“Soy muy fuerte, siempre lo fui”, “Soy indeciso, me cuesta elegir”, “Soy una incomunicada…siempre me costó  hablar”, “Soy miedoso…”, “No soy nada materialista, me conformo con lo que tengo”, “Soy comprensiva, no  me gusta discutir”….y la lista seguramente podría continuar a la medida de cada uno de nosotros.

El abanico de posibilidades para hablar acerca de lo que creemos que somos es, sin duda, muy extenso y  variado. Lo significativo es la fuerza y vigencia con que nuestros apelativos van asumiendo el rango de verdad  absoluta.
SOMOS así, completamente y tal cual nos describimos…
¿Quién de nosotros podría poner en dudas por un instante aquel rasgo que pareciera definirlo desde la  niñez, cualquiera que este sea?
¿Por qué dudar de mi “fortaleza o debilidad”, “madurez o inmadurez”, “valentía o temor”, “conformidad o   caprichos”, “tranquilidad o inquietud”…. Si yo sé que soy así desde siempre?

Lo que sabemos desde siempre, es que nos han prestado palabras para nombrarnos.
Y como estas provenían de las personas más importantes y significativas para nosotros, decidimos creerles y   servirnos de ellas para forjar nuestra identidad.

A menudo escuchamos frases como: “Yo era un desastre en el colegio”,“Yo siempre fui madura y responsable”,  “Yo era muy inquieto”, “Yo era mentirosa”, “Yo era muy demandante”, “Hacía escenas y  berrinches”, “Yo me arreglaba y no pedía nada, nunca traía problemas…era tranquila”….

Ahora nos preguntamos  y los invitamos a hacerse la misma pregunta: ¿Cómo sabemos que esto era así? ¿Quién  o quiénes nos contaron esta historia? ¿Quién o quiénes nos prestaron este traje y este personaje y nos aportaron el libreto?

Descubrimos con sorpresa muchas veces, y con gran alivio tarde o temprano, que las cosas tenían otros  matices. Por eso hay palabras y escenas que sentimos que no nos convencen del todo, se contradicen, se quedan  a mitad camino, parcializan.Y nosotros lo sentimos pero quizás no podemos explicarlo cabalmente…Algo vibra adentro nuestro pidiendo permiso y validación como sea y de una vez.

Validación de nuestro sentir  más íntimo y profundo que nos dice que el guión estaba escrito por otro autor que no éramos precisamente  nosotros…

Resulta ser que si ampliamos la lente, elevamos la mirada para tener mayor perspectiva, abrimos el audio   y  escuchamos otras voces, pero sobre todo la nuestra, entenderemos que el “caprichoso” que   éramos no hacía  más que pedir subiendo cada vez más el volumen del reclamo, algo que necesitaba y no se lo podían proveer…;  la “incomunicada” que nos contaron que fuimos, decidió callarse un día porque no disponía en realidad de  interlocutores abiertos y dispuestos al diálogo…; la “alumna 10” que durante mucho tiempo nos hizo sentir  orgullo, en realidad se sentía muy sola y no encontraba espacio emocional disponible para hacer algún pedido o  traer a la casa algún problema….

En fin, desde los zapatos adultos y tal vez con las mejores intenciones, o con pocas posibilidades reales,  como padres y figuras por demás significativas nos vinculamos con los otros, a través de el  clasificar, el  nombrar, el evaluar, el calificar, el diagnosticar y el etiquetar  conductas, palabras y actitudes,  siempre -  desde la propia perspectiva.

Y la mayoría de nosotros, nos lo creemos. Nos calzamos ese traje en el reparto y decidimos ser aquello que nos dijeron que  somos.

Como adultos –  sea lo que fuere que nos hayan dicho, muchas veces sentimos profundamente que son motes prestados. Palabras de otros que no somos enteramente nosotros mismos.

Quizás cueste, quizás duela, quizás necesitemos de un acompañamiento amoroso para poder hacerlo… pero   siempre es tiempo de empezar a devolver a sus dueños aquello que nos fue prestado allá y entonces, y  emprender un camino de búsqueda personal, que nos permita conocernos mejor, encontrar y construir  palabras propias que nos definan más acabadamente.

Es el mejor regalo que nos podemos hacer, por nosotros y por nuestros vínculos.

Lic. Carmen Villanueva
Familias Actuales.

Advertisement
Esta entrada fue publicada en familia y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s