La sensación de estar solos es algo especial, puede resultarnos muy grato, muy aburrido, muy lejano, muy angustiante…muy doloroso, muy desesperante…
Cuando hacemos referencia a alguien que se siente solo, seguramente la imagen que se nos representa es la de alguien que se encuentra solo, lo asociamos a una persona solitaria…pero la realidad no siempre es asi.
En nuestro blog nos llegan preguntas de personas que se hayan en compañía de familia, amigos, colegas …y aún así sienten la soledad …
Entonces nos preguntamos, ¿qué es lo que le puede estar pasando a esta persona??
¿Estará deprimido? Enloqueció? Si tiene todo para estar bien???
Desde nuestro enfoque, la experiencia de soledad, tiene relación con experiencias de desamparo que de alguna manera se reeditan en nuestra vida y que se reactualizan en nuestros vínculos.
Si en nuestra infancia hemos experimentado situaciones de desamparo, por ej si no se le daba crédito a lo que me pasaba y esto era interpretado como si yo fuera un testarudo, un caprichoso…ó si mis padres se encontraban apabullados con preocupaciones propias y no eran mediatizadas con palabras hacia mi…ó si nadie sabía de mí, lo que necesitaba, sentía o angustiaba.
Hoy , estas vivencias siguen latiendo en nuestro interior. No han pasado a la conciencia, porque no han sido nombradas…esntonces siguen allí, siguen presentes y cada situación similar viene a activarlas con la misma intensidad y profundidad , sintiendo así el vacío y la desolación.
Desde estas vivencias construyo una manera de vincularme con los otros, donde repito y perpetúo la vivencia de estar solo, de sentirme solo…sin ser consciente de esto, y porque no conozco otra cosa…
Nuestros vínculos pueden ser cercanos, pero esto no necesariamente significa que esten “cerca”. Lamentablemente puedo estar gran parte de mi vida con alguien sin conocer profundamente lo que esta persona realmente siente, necesita, sueña…desea… ó simplemente estamos lejos en determinados momentos ó circunstancias de aquellas personas que creemos mas “pegadas” a nosotros.
Pero ¿¿ qué nos acerca???
La vivencia de sentirse cerca de alguien la experimentamos cuando realmente comprendemos e intentamos entender lo que a esta persona le sucede. Poder regalar un poco de nuestro potencial empático, ponernos en sus zapatos para sensibilizarnos y escuchar lo que su corazón tiene para contarnos es un acto de amorosidad y altruismo que todos necesitamos y merecemos.
Si nos atrevemos, nuestro corazón también escuchará y se sensibilizará con lo que el otro tiene para decirme logrando de este modo una comunicación mas verdadera y profunda. Intentemos que nuestra escucha se despoje de todo prejuicio, consejo, opinión… Es decir, que no esté contaminada de MI, para poder encontrarme con el otro y sentirlo.
En ese momente le habremos facilitado a esta persona la amorosa huella de la escucha genuina. Nos habremos permitido sentirnos acompañados y cerca, aunque sea un instante. Y si lo volvemos a intentar veremos que nos sentiremos cada vez más cerca, más unidos y comprendidos .
Sin una toma de conciencia de la realidad de donde venimos, de quien estamos lejos es de nosotros mismos…Y sin esta presencia no podremos gozar de compañías…ni acompañar genuinamente. Para que aparezca y ver a OTRO primero tengo que aparecer YO,mirarme a mi.
Sucede que nos alejamos de nosotros y nos llenamos de discursos prestados, hacemos elecciones fallidas, nos inundan las obligaciones, imposiciones….nos desbordamos…y nos sentimos realmente solos.
Y yo qué soy de todo eso????
¿Qué es de todo eso lo que me hace sentir bien?
¿Que es lo que elijo? Lo que me reconforta… me hacer crecer… me gusta…me resulta fácil.. me irrita…me agrada…me mata…
Cuando descubrimos esto, nos sentimos acompañados de nosotros mismos, podremos elegir compartir-nos con los demás, sabiendo quienes somos, qué es mio y qué no, discriminar por ejemplo qué cosas las hago porque en definitiva me aportan un beneficio importante pese a que no me agrada demasiado…
Qué cosas me nutren y me dan placer… Qué no elijo..y qué sí, de qué soy capaz, de qué no…quién soy….de dónde vengo…mi historia..A dónde quiero ir.
Finalmente lo que queremos transmitir es la diferencia de sentirse desamparados y la necesidad de pensarse y ser nuestro propio sostén.
Mirando las imagenes que acompañan este newsletter… ¿Es posible el autosostén??? SI es posible, cuando nos damos cuenta que en diferentes situaciones lo que hemos recibido fue asistencia… NO fue amparo.
Ahora como adultos todo es posible si decido conocerme y buscar en mi, los recursos que tengo para afrontarlo .
Así la experiencia de soledad es diferente. Se transforma en una necesidad de instropección , un momento de indagación personal, un momento que necesito para mí, para escucharme, proyectar, para tomar decisiones en consecuencia con lo que soy .
Lic. Malena del Franco
