Anorexia… Cuando nuestro cuerpo habla por nosotros

Tradicionalmente encontamos las siguientes definiciones para referirnos a los trastornos alimenticios:

La anorexia nerviosa es una enfermedad mental, que consiste en una pérdida voluntaria de peso por un deseo patológico de adelgazar y un intenso temor a la obesidad.

Publicado en: http://www.adicciones.org.ar/

Nosotras preferimos decir que es una “enfermedad”  del alma (ya veremos que, las enfermedades también son el camino en que nuestras almas pueden expresarse).

Pensemos… ¿ Qué significa comer hasta atracarnos ó dejar de comer?…

Dar y recibir… Intercambiar…

¿Qué significa nutrirnos ó dejar de nutrirnos? ¿Qué es lo que nuestro cuerpo nos está trayendo como información de nuestro interior?

Laura Gutman lo describe claramente es su libro “La revolución de las madres”

“… la distancia que necesitamos poner con la comida es la misma que necesitamos para tolerar los vínculos interpersonales. (…) El contacto duele. Intoxica. Enferma. Hace mal.

Es tan insoportable reconocer el grado de toxicidad vincular al que estuvimos sometidos, con nuestra propia madre, que solemos desviar ese nivel de contaminación sobre algo tan banal como el alimento. No comer (…), no necesitar del otro (alimento)  es el trofeo”.

La relación con la comida, con la nutrición, se inicia en el vínculo con nuestras madres. Entonces, más allá de la historia oficial (Yo siempre me ocupé de vos, viví para mis hijos) contada por nuestras madres, la no mirada, la falta de maternaje y una madre controladora - encuentran su expresión en la negativa a comer: “En esto vos no te metés, aunque sea en esto voy a decidir yo – no como más”.

Así devenimos  el alimento de nuestra mamá, negándonos a comer, es un intento de no ser “devoradas” por ellas.

Es por esto, que “acompañar” no es EXIGIRLE que coma ó que deje de comer, como frecuentemente se cree.  No es eso lo que la persona necesita para curarse, sanarse. Acompañar es invitar a reconocer el motivo que le impide APARECER en la relación con los otros: comida, personas, trabajo…

Esta toma de conciencia es dolorosa, pero encontrar nombre a aquello que nos duele, darle crédito a nuestro sentir, más allá de las voces y opiniones externas – es el comienzo de un camino de sanación.

Lic. Roxana Ale     Lic. Carmen Villanueva    Lic. Malena del Franco

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