“No puedo hacer esto…porque después me da una culpa! No la soporto ….prefiero no hacerlo y bancarmelo!!!”
A veces me siento tan culpable, que me arrepiento de haberlo dicho …”
Cuántas veces nos hemos postergado, cuántas veces teniendo claro, QUÉ necesitabamos …QUÉ queríamos decir, QUÉ nos gustaría , no nos validamos y seguimos adelante.….
¿Pero por qué pasa esto? ¿qué evitamos???? ¿Qué obtenemos a cambio???
“Es que soy muy exigente, si no lo hago de esta forma después no me aguanto” “Me encantaría pero… yo no puedo, porque después me siento muy pero muy mal”
Casi todas las personas hemos experimentado culpa alguna vez, en mayor o menor frecuencia, con mayor o menor intensidad, es una odiosa sensación de malestar. Nos sentimos insignificantes…malos…sin dignidad….inservibles….avergonzados…miserables…chiquititos…infelices. … Estamos dispuestos a hacer o dejar de hacer, TODO lo que evite sentirnos de este modo .
Asi es que vamos alejándonos de nuestro ser , de nosotros mismos, queriendo escapar de este gran fantasma, bajamos cada vez más el volumen de la propia voz interior; esa voz que nos invita a movernos y sentirnos a nosotros y a los otros desde lo mas profundo.
Paradójicamente, nos convertimos en el alimento más nutritivo para que este sentimiento de culpa, sea cada vez más potente y destructivo. Es triste detenernos y ver cómo vivimos la vida de este modo… manejándonos y tomando decisiones, entrampados en este interjuego de pesares y deseos, de silencios y de palabras, de imposiciones y placeres, donde mi verdadero ser se debilita y posterga.
La culpa es astuta, y prima hermana de la exigencia…aparece cuando creemos no responder a expectativas …y si mis expectativas apuntan a la perfección, es fácil ser presa de ella… Funciona como un castigo por alejarnos del mandato, aunque esto signifique escucharnos y acercarnos a lo que uno realmente necesite o desee.
Como seres adultos, necesitamos SABER que crecer desde estos aspectos SIEMPRE trae aparejada la culpa… hasta que podamos deshacernos de ella . Es el precio que nuestro YO paga por ser el mismo…para esto tendremos que estar dispuestos a tolerarla y así habilitar la ruptura de aquellas creencias y mandatos que cierran y encarcelan nuestro pensar, nuestro sentir, nuestro SER….
Transmformándonos en adultos con conciencia, recobraremos autonomía, ampliaremos nuestra capacidad de reflexionar, cuestionar, recrear, aprender…de lo contrario nuestro ser se mantendrá empapado de rigidez y esteriotipia.
Animémonos a pensarnos, a sentirnos, a validarnos, a escucharnos y ser escuchados amorosamente… sin juzgarnos, aceptándonos imperfectos, ASI, COMO SOMOS… No permitamos que nuestro ser se anestesie, adormezca e inactive, podemos tolerar esto para transformarnos y llenarnos de vitalidad y conciencia.
Por nosotros y por los otros…
Lic. Malena del Franco
























